jueves, 26 de marzo de 2009

¿Tenemos o no tenemos crédito?

Frecuentemente converso con clientes acerca de si las entidades bancarias dan o no dan realmente crédito, pues bien paso a contaros mi versión de los hechos:
El objeto de negocio de la banca es precisamente captar depósitos a corto para con ellos prestar a largo, no hay más, todo lo demás que ofrecen son meras herramientas de captación de clientes. Por tanto la situación actual, donde todas las entidades continuan endurecido drásticamente sus condiciones para la concesión de crédito de cualquier tipo, responden -a día de hoy- (no de hace 6-12 meses donde la incertidumbre sobre la evolución de los mercados era el factor principal limitador) a la evolución negativa de la morosidad. Si una empresa que fabrica y vende por ejemplo sillas, resulta que en menos de 6 meses se encuentra que los clientes que no le pagan las facturas se multiplican por cinco, automáticamente cambiaría sus políticas de suministro y miraría con lupa a quién le sirve las sillas y si le da facilidades de pago o si mejor requiere el pago en efectivo a la entrega. Pues de alguna forma esto es lo que le ocurre a la banca, que mientras la evolución de la morosidad siga siendo la actual, es decir, cada vez tasas más altas, ellos seguirán endureciendo sus condiciones y mirando con lupa cualquier operación crediticia.

Podríamos entrar en discusión acerca de la quizás necesaria corresponsabilidad con sus actos anteriores donde las valoraciones de riesgo eran más que dudosas y el dinero fluía sin parar, pero lo cierto es que hoy, mientras la morosidad y el valor de los activos inmobiliarios no tienda claramente a estabilizarse, su política de concesión de crédito no va a cambiar facilmente. Sólo la certeza de que en ambos factores la banca tiene mucho que decir (ya que la concesión de crédito condiciona la actividad económica y la valoración inmobiliaria ha estado y está claramente condicionada por la banca) nos da esperanza de que, unido al apoyo del estado, la previsible normalización bursátil a medio plazo y al empuje natural del españolito, que sin duda es buen comprador-consumidor, marque el comienzo del fin de esta negativa dinámica. Desde luego que por ganas y necesidad de todos no va a ser.

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